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domingo, 29 de mayo de 2016

¡Dale Estopa!


Hoy hace dos meses que estamos juntos. Desde que llegaste no nos hemos separado ni un minuto. Quisiera expresarte lo que siento por ti.
Yo antes creía que podía valerme por mi misma, que no necesitaba a nadie, ni mucho menos a alguien como tú. Algunas compañeras ya se habían encargado de advertírmelo, pero yo todavía desconfiaba. Es evidente que estaba equivocada: la unión hace la fuerza. Si bien es cierto que al principio provocaba cierto magnetismo a mi alrededor, éste se fue disipando paulatinamente. Tal vez fue el paso del tiempo, la costumbre, o quizás el deterioro físico. ¿Quién sabe cómo piensan las personas? Los meses anteriores a tu llegada fueron los peores de mi existencia. Estaba como un alma en pena, ignorada y marginada por todo el que pasaba frente a mí. Pensé que nadie me entendía.
Cuando llegaste desconfié un poco. Tus ademanes agresivos y esa fama que te acompaña me hacían dudar. Aquel día brillabas con luz propia y era imposible que pasaras inadvertido. Yo me di cuenta en seguida de tu poderío y poco a poco comencé a valorarte como te mereces. Desde ese momento has cambiado mi vida para siempre. Gracias.
Ahora me siento capaz, útil, comprendida... Tengo la confianza por las nubes y todo ello te lo debo a ti. Ya sé que la gente nos critica, aunque también hay quien nos defiende. Desconozco por cuanto tiempo podremos estar juntos, ojalá sea para siempre. Sé que no depende de mí, tampoco de ti..., pero ese es mi deseo.

Contigo al lado todo el mundo me respeta y ya nadie me toma a la ligera. A fin de cuentas tampoco es mucho pedir que no superen los ochenta por hora cuando me vean. Pero está claro que si tú no estuvieras aquí con la cámara preparada, seguirían corriendo como locos.